La ajetreada vida laboral, la constante competencia profesional y las exigencias del mercado parecieran necesitar personas que, en lugar de corazón, tengan piedras; sin embargo, las emociones y los sentimientos ayudan a mejorar o dañar los pequeños detalles, por lo que expertos en psicología aseguran que el reconocimiento de tus emociones básicas puede ayudarte a tener un mayor control de la inteligencia emocional.

“Las emociones se experimentan en una forma muy personal de la que generalmente no somos conscientes, pero que se manifiesta en la expresión del rostro, la postura y en estados mentales específicos”, comenta Saskia de Winter, directora general de la firma especializada en capacitación empresarial, Saskia de Winter Training. 

Las emociones influyen en tu estado de ánimo, en la motivación e incluso tu carácter y conducta, además provocan reacciones fisiológicas por estar relacionadas con hormonas como el cortisol, la noradrenalina y con neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, que alteran el apetito, el sueño y la capacidad de concentración.

De hecho, los trabajadores con alta inteligencia emocional -la habilidad de gestionar las emociones de modo que sean expresadas de forma adecuada y efectiva- presentan índices más altos de satisfacción laboral y menores ratios de rotación de personal en las empresas, según la investigación A meta-analysis of emotional intelligence and work attitudes. Por su parte, el proveedor de inteligencia emocional TalentSmart sostiene que los profesionales con inteligencia emocional superior generan 29,000 dólares anuales más de beneficios económicos.

Pero, ¿cómo lograr un mejor manejo de tus emociones? Saskia de Winter Training te recomienda:

Identifica tus emociones

El primer paso es identificar tus emociones básicas o primarias: miedo, afecto, tristeza, enojo y alegría, también conocidas como MATEA. Éstas se encuentran en nosotros para satisfacer las necesidades fundamentales de supervivencia, esto quiere decir que responden a estímulos de manera automática, actuando como un sistema de defensa.

“Estas emociones pueden ocasionar un desgaste físico y mental, e incluso pueden perjudicar tu desarrollo profesional y sobre todo tu salud”, comenta Saskia de Winter. “Es por ello que debes identificar la sensación que provocan estas emociones en tu cuerpo y estar conscientes de cómo reaccionas a ellas, si te dan ganas de llorar, si te vuelves más agresivo o si te dan ganas de saltar”, agrega.

Toma acción

Friedrich Nietzche decía que “los pensamientos vienen cuando ellos quieren y no cuando nosotros desearíamos”. Del mismo modo, las emociones no aparecen y desaparecen cuando lo decides, sin embargo, puedes decidir cómo te afectan y qué es lo que harás al respecto.

“Una vez que te haces consciente de la emoción, puedes decidir cuánto te dura, si te afecta y qué es lo que harás después”, comenta la también psicoterapeuta gestalt y humanista. “Es decir, si te clavan una flecha en el pecho y te haces consciente del dolor, tú decides si te sacos la flecha y dejas de sufrir o si la dejas ahí”, explica.

Cómo y con quién hacerlo

Está más que claro que no puedes deshacerte de las emociones, pero debes buscar la manera de controlarlas y de tener poder sobre aquello que te pueda afectar. Evidentemente, se necesita fuerza de voluntad y mucho poder mental para controlar tus emociones, por lo que tienes que ser completamente honesto y aceptar que a veces necesitarás de un poco de ayuda. 

Muchas empresas cuentan con especialistas, dentro o fuera de ésta, que le pueden ayudar a los trabajadores. En caso de no contarlos, pedir ayuda profesional nunca está demás, pues existen clínicas, hospitales y especialistas con los que las compañías pueden crear convenios o servicios, brindando cursos, terapias, pláticas y distintas dinámicas que pueden ayudar a reforzar la inteligencia emocional de sus equipos de trabajo.


Saskia De Winter
Saskia De Winter

Saskia ama las caricaturas de Snoopy y Don Gato y le encanta dibujar. Además, ha transformado la vida de más de 20,000 personas en los últimos 18 años, en México y América Latina. Es Psicoterapeuta Gestalt y Humanista, Coach certificada y entrenadora de procesos de desarrollo humano. Cuenta con certificaciones en México, Estados Unidos, Inglaterra, Escocia e Israel. Lo que más la conmueve es cuando logra que la gente se de cuenta que está en sus propias manos cambiar su vida.

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