CONFLICTO Y CRECIMIENTO # 1

En esta ocasión me toca a mí platicarte acerca del tema del conflicto. Pero antes de empezar quiero que te preguntes: ¿Qué te pasa cuando te hablo de este concepto? ¿Te incomoda?…. En mi experiencia, la mayoría de la gente huye del conflicto. Les resulta desagradable, los saca de balance (zona de confort) y prefiere evitarlos o prevenirlos. He hecho la mayor parte de nosotros hemos sido educados para evitar el conflicto. Algunas frases que nos condicionan pueden ser las siguientes: “no te enojes”, “el que se enoja pierde”, “¡no hagas un pancho enfrente de la gente por favor!”

Por frases como estas, podemos deducir que en nuestra sociedad el conflicto no está bien visto. Parece ser que sólo genera malestar y desagrado. Pero tal vez tenemos una imagen negativa de los conflictos porque no los sabemos enfrentar. Con toda probabilidad, en el pasado se manejaron de forma incorrecta, con agresividad, reproches y hasta daño emocional. Y el solo hecho de pensar en repetir una experiencia similar, nos lleva a evitarlos. Pero el conflicto no es más que una diferencia de opiniones o de posturas frente a un tema.

Muchas veces huimos de los conflictos porque no sabemos cómo lidiar con ellos. Irónicamente, la consecuencia de evitarlos o prevenirlos, no hace menos hábiles para enfrentarlos y resolverlos.

Sin embargo, en mi experiencia como terapeuta Gestalt, el conflicto también nos apoya a tener una oportunidad de crecimiento. De hecho, una de las grandes lecciones que me dio mi padre en la vida fue esta frase: “el hombre crece en crisis” y así es. Cuando estamos en calma, (o más bien en nuestra zona de confort), no existe una oportunidad de crecimiento. El conflicto simplemente es una situación que nos reta a hacer algo diferente, a explorar lo novedoso y hasta podemos descubrir una parte de nosotros mismos que desconocíamos.

Para mi el conflicto es una oportunidad de crecimiento. En este  blog te invito a desafiar las creencias que tienes acerca de este tema para que exploremos nuevas posibilidades de crecimiento. También te daré algunos consejos acerca de qué habilidades puedes de desarrollar para poderlos enfrentar y para aprovechar todos las enseñanzas y experiencias que nos puede dejar el conflicto.

Así que ahora ya sabes que puedes elegir ver al conflicto como una posibilidad de crecimiento en lugar de sólo ser un mal rato. Te invito a que pongas tus comentarios en este blog y me cuentes acerca de cuáles son los conflictos que más te agobian. ¿Laborales, familiares, de pareja o simplemente contigo mismo?

 

CONFLICTO Y CRECIMIENTO #2: CONFLICTO INTERNO

Ahora te voy a platicar acerca de los conflictos internos. Los conflictos internos son los que están al interior de la piel. Usualmente surgen por fuerzas opuestas, por ejemplo: los conflictos entre la moral y el deseo o entre “lo correcto” y “lo prohibido”.

Cuando una necesidad existe y se resuelve no hay conflicto, el conflicto surge cuando creemos que esta necesidad no puede ser resuelta. Es decir, que para que exista un conflicto interno, en una persona, necesariamente tiene que haber un ambiente que provoque tal conflicto. Por ejemplo: la aceptación de la preferencia homosexual de una persona sería un conflicto si el entorno que la rodea es muy tradicionalista y rechaza esa preferencia, porque la considera “pecaminoso”. Sin embargo, si esa misma persona se encuentra en un ambiente donde su preferencia homosexual fuera aceptada, no existiría ningún conflicto entre su preferencia y el entorno.

Con este ejemplo te quiero decir que el entorno puede convertir una simple y sencilla necesidad en un conflicto, quizás por las creencias que se tengan acerca de esta necesidad.

Desgraciadamente vivimos en una sociedad donde se valora la represión de nuestras necesidades. Muchos nombran, a esta represión, como tener “carácter”. Dicen que una persona “de carácter” no sucumbe a la “debilidad “ o a la “tentación” (y esta “debilidad” o “tentación”, de hecho puede ser una necesidad espontánea). Y justo ahí nace el conflicto interno… cuando no coincide lo que necesito con lo que creo que el entorno espera de mi.

Sin embargo, te tengo una noticia… una necesidad no desaparece, sólo puede ser reprimida. Y esto sólo agudiza el conflicto interno.

La consecuencia de no identificar y atender una necesidad es la neurosis….

La+crítica,1906
Julio Ruelas, Autorretrato (La crítica)

 

Y las consecuencias de la neurosis son: disminución de la calidad de vida , enfermedades, auto agresión, etc..

Y entonces…. ¿ Cómo le hacemos para resolver un conflicto interno?

Yo te sugiero estas tres acciones:

1. CAMBIA TU PUNTO DE VISTA ACERCA DEL CONFLICTO:

En Psicoterapia Gestalt vemos al conflicto como una oportunidad de aprendizaje. El conflicto no es algo que tengamos que “ganar” o “perder” o “controlar”. El conflicto simplemente es información que nos hace aprender algo más acerca de nosotros mismos. Un conflicto interno es una necesidad que se manifiesta y que aún no ha sido resuelta.

 

2. IDENTIFICA TU NECESIDAD:

Recuerda que una necesidad no desaparece… Así que si no puedes con el enemigo… únetele.

Tal vez esto no sea tan fácil porque el entorno mismo causa que nuestra necesidad sea un conflicto y no una simple necesidad. Y por eso la negamos… Pero recuerda que “lo que resistes persiste”, así que mejor ponte flojito y cooperando.

Lo primero que hay que hacer es favorecer la aceptación y suspender el juicio. Quítale las etiquetas a tu necesidad y solamente reconócela como propia, hazte consiente de ella.

 

3. DESAFÍA TUS CREENCIAS

El conflicto se resuelve en la incomodidad de la incertidumbre… es INCOMODO desafiar tus creencias ( pero la incomodidad es momentánea).

Es incomodo despojarse de todas las ideas concebidas sobre la manera en la que crees que “esto” (cualquier conflicto) “debería” de resolverse . ¡Se paciente con la incertidumbre! Sólo tienes que ser paciente y escucharte…Si lo haces te aseguro que la solución surge.

Al reconocer tu necesidad y desafiar tus creencias se da un proceso, que empujado desde la incertidumbre del conflicto, se transforma en una respuesta nueva que nace desde tu ser y no desde tus respuestas automáticas, ni desde tus “deberías” (obligaciones morales).

 

Espero que estas tres acciones te sirvan para liberarte de aquellos conflictos internos que muchas veces sólo te estorban para que te regales una vida llena de paz y de gozo.

Recuerda que para disolver los conflictos internos es esencial asimilar nuestras verdaderas necesidades, y ponerlas antes del entorno ( creencias y tradiciones), entonces así, y solo así, nos podremos liberar.

Me despido con esta frase:

“En el compromiso con tus propios conflictos está la llave de tu libertad”

 

CONFLICTO Y CRECIMIENTO #3: TIPOS DE CONFLICTOS

Esta vez te voy a platicar acerca de los tipos de conflictos que pueden existir. Cabe mencionar que esta puede ser una clasificación un tanto arbitraria, porque un tipo esta necesariamente relacionado con el otro. De hecho, podría decir que mas que tipos pueden ser profundidades…. Identificar los tipos de conflictos te apoya a poder distinguir y dimensionar el tamaño del problema.

Saskia siempre me dice… “al dragón de frente”… porque en muchas ocasiones puede ser que te estés imaginando a un monstruoso dragón de tres cabezas y resulta que después de mucho tiempo de miedo, creencias falsas y tormentos… te llenas de valor, te volteas y resulta que es un mini-dragón como Chivigón o Mushu…

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Así que ahí te van estas tres distinciones del conflicto, los conflictos pueden ser:

  1. Intrapersonales,
  2. Interpersonales
  3. Socio-culturales

 

Te voy a explicar brevemente la naturaleza de cada uno, para que puedes ubicar al menos con quién es el conflicto… jeje.

El primer tipo es el Intrapersonal: Éste hace  referencia a discusiones y dilemas internos con los que las personas luchan con relación a si mismos. Esto significa que es un conflicto contigo mismo. Este tipo de conflictos con mucha frecuencia se relaciona con el tercero, es decir, con las creencias socio-culturales. Por ejemplo: muchas veces deseamos, o necesitamos, algo que no es bien visto por el entorno socio-cultural y esto nos genera un conflicto interno entre lo que deseamos y lo que nos dicta el entorno. Usualmente en este tipo de conflictos aparece frecuentemente la culpa y la vergüenza. Este tipo de conflicto es sólo contigo. Y en esté caso hay que tomar cartas en el asunto, ubicar tu necesidad, valorar los precios, (que posiblemente puedes pagar por cubrir tu necesidad) y desafiar al entorno. La clave en este tipo de conflictos se llama: RESPONSABILIDAD.

El segundo tipo  de conflicto es el Interpersonal: y es el que tenemos con otra persona. Y en relación a este, voy a hacer referencia de un gran filósofo: Martin Buber… él dice que los conflictos que tiene una persona con otra, usualmente son tan solo el resultado de los conflictos internos que tiene esa persona. Es decir que las mismas discusiones que tenemos con nosotros mismos las tenemos con los demás. Muchos dicen que lo que te choca te checa… ¿Cuantas veces te ha pasado que conoces a una persona que primer te cae de la patada y después se convierte en tu mejor amigo? Y ya, cuando vienen las confesiones y las netas,  se dan cuenta que eso que les cagaba el uno del otro, ahora es lo que los vincula. En este tipo de conflictos lo que predomina es la competencia y la comparación. Las ganas de “ser mejor que” o de “ganar”…Y para este tipo de conflictos las palabras clave son: ACEPTACIÓN Y CONFIANZA. Muchas veces nos alejamos del otro porque no es igual a nosotros, y eso nos amenaza. Tal vez este tipo de conflictos se pueden hacer mas llevaderos con estos dos ingredientes.

Y por último tenemos los conflictos socio-culturales, que ahora se han vuelto a poner el boga con el Presidente Trump… Este tipo de conflictos usualmente los heredamos del entorno que nos rodea (sociedad y cultura) y son como una parte dada, normal de la vida: la falta de armonía, incluso el odio entre países, partidos políticos y personas de distintos grupos étnicos, razas, religiones, orientaciones sexuales o valores. Y el antídoto para este tipo de conflictos es el “darse cuenta” la CONSCIENCIA Y LA CRITICIDAD. El desafiar el estatus quo nos sirve para tener un criterio propio en relación a lo que necesitamos y nos funciona como individuos, y no como un grupo que hace las cosas por una “tradición” o por “costumbre”. Ojo, con esto no estoy diciendo que están mal las tradiciones y costumbres… no va por ahí. Solo te pido que de vez en cuando revises tus creencias y revises si estás de acuerdo con ellas o si nunca te las haz cuestionado. Estos conflictos, como son heredados, son difíciles de ubicar… muchas veces somos miopes ante estos conflictos…. No los vemos porque nos educaron con ellos y creemos que son parte de nosotros… Te puedes cachar cuando si te escuchas decir : “porque así debe de ser”….

 

Recuerda que entre entre más conoces y ubicas la naturaleza del conflicto, más fácil te será enfrentarlos y superarlos.

En el siguiente bloque voy a platicarte más acerca de algunas herramientas que puedes aprovechar para manejar los conflictos interpersonales.

 

CONFLICTO Y CRECIMIENTO #4: PREPÁRATE PARA EL CONFLICTO PARTE 1

El los primeros bloques de este blog, mencionamos que el conflicto lo podemos ver como una oportunidad de crecimiento y aprendizaje. Sin embargo, en muchas ocasiones, aunque estemos abiertos y dispuestos para enfrentarnos a un conflicto; esto no alcanza.

Al ser una situación no deseada (y hasta desagradable), tenemos el impulso natural de querer resolver el conflicto lo antes posible. Sin embargo, si queremos resolver un conflicto de manera exitosa, tenemos que invertirle un poco de tiempo para que esto ocurra. Y por inversión de tiempo me refiero a prepararnos para el conflicto.

Muchas veces para poder tener una conversación, hay que tener una conversación previa… ¿Y cómo es esto?… Sí… aunque suene repetitivo y tedioso, créeme… esta inversión de tiempo, al inicio de un conflicto, te puede ahorrar muuuuucho tiempo después.

Para hacer frente a un conflicto, lo primer que hay que hacer es comunicarnos con el otro. Pero por la misma naturaleza del conflicto, los temas a tratar en esa conversación van a ser incómodos y muchas veces amenazantes. Esto puede generar muchas ansiedad. Y cuando estamos ansiosos, tendemos a no escuchamos, en consecuencia tenemos poca información y poca claridad para tomar decisiones que nos apoyen a resolverlo.

Una de las maneras más efectivas de disminuir la ansiedad que se genera previamente a un conflicto es: “Tener una conversación antes de una conversación.” Esto en esencia es poner las reglas del juego.

Así que el primer paso para “Tener una conversación antes de una conversación es poner las reglas del juego.

Algunas de estas reglas pueden ser las siguientes:

  1. Evitar juicios y adjetivos hirientes
  2. Hablar en primera persona (utilizar el “Yo”, en lugar del “uno”) No es lo mismo decir: Cuando YO grito…. A “Cuando UNO grita”.
  3. Evitar distracciones como el contestar el celular o ir al baño
  4. Evitar agresiones verbales o insinuaciones sarcásticas (humor negro o gritos)
  5. Establecer un período determinado de tiempo (ponerle caducidad al conflicto),

Esta última regla me encanta, la caducidad de un conflicto. Y lo aprendí de Angie y Marco, una pareja espectacular de amigos, que saben manejar muy bien el conflicto en su relación de pareja. Ellos dicen que para cualquier conflicto existe una caducidad de tiempo. Es decir: ellos se dan hasta 72 horas para hablar acerca del tema que los molesta. Si en ese período de tiempo no se dice todo lo que se necesite expresar, s le da carpetazo al asunto y se termina el tema. Es decir: “a otra cosa mariposa”.

Aun tengo varios tips para compartirte, así que sigue leyendo este blog que, en lo personal, me parece muy valioso para el manejo de conflictos.

Pero antes de continuar, piensa qué reglas se te ocurren para tener “la conversación antes de la conversación” y, al final de este blog, tienes un espacio para que nos puedas compartir tus ideas y comentarios.

 

CONFLICTO Y CRECIMIENTO #5: PREPÁRATE PARA EL CONFLICTO PARTE 2

Esta es la segunda parte que va a tratar acerca de cómo prepararte para el conflicto. Y la segunda regla de oro para hacer frente a un conflicto (y yo diría que funciona para todo en la vida) es la de ubicarse en el “aquí y el ahora con tus emociones”. Es muy importante que aprendas a reconocerlas y expresarlas. Créeme que estos dos simples y sencillos actos de expresar y reconocer te van a ahorrar muchos conflictos, tiempo y malos entendidos.

Emociones como el enojo o la tristeza son poco reconocidos y aceptados en nuestra sociedad. Es típico escuchar la frase “el que se enoja pierde”…o “¡Ay! ya vas a llorar de nuevo”. Usualmente estos son juicios que nos pueden llevar a sentirnos aun peor de lo que nos sentíamos, porque puede ser que toquemos vergüenza o culpa. Así que lo que usualmente hacemos los seres humanos antes situaciones desagradables es bloquearlas y no reconocerlas. Hasta que llega un momento en el que ya no sabemos lo que realmente sentimos…

De hecho, yo creo que esto de no reconocer lo que sentimos, en sí, es la fuente de muchos conflictos. Así que lo primero que hay que hacer es reconocer estas emociones incómodas. Para hacer esto lo primero que tenemos que hacer es saber cómo se siente esa emoción en nuestro cuerpo. Y para saber cómo nos sentimos, tenemos que estar en el aquí y el ahora.

Esto puede parecer muy obvio, pero no lo es. En muchas de mis sesiones de terapia, cuando les pregunto a mis pacientes: “¿Cómo te sientes?” muchas veces me contestan “siento que quiero hablarle por teléfono”… ¿Cómo se siente eso?… ¿En qué parte del cuerpo?…¿Te oprime el pecho o te lo expande? Eso es en lo que te tienes que enfocar. El estar en el aquí y el ahora es habitar tu cuerpo. Saber qué y cómo se siente el enojo, la tristeza, la tranquilidad y la alegría en tu cuerpo.

Desgraciadamente en muchas ocasiones no sabemos traducir esa sensaciones. Así que ahí te van algunas descripciones muy generales de sensaciones, que en la mayoría de las ocasiones se relacionan con determinada emoción. Pero OJO, no necesariamente es así para todos… Estoy hablando de una generalidad.

Por ejemplo, muchas veces cuando yo siento enojo se me sube la temperatura, siento mucha energía en las manos y tiendo a caminar más rápido de lo normal, subo mi tono de voz y mi respiración se hace más rápida y entrecortada. En cambio cuando me siento triste usualmente siento una opresión en el pecho, me siento lenta, pesada y usualmente siento un nudo en la garganta. Dime a ti qué te pasa con el enojo y la tristeza. ¿Te hace sentido esto que te digo? ¿Te identificas con alguna de estas sensaciones?

Apenas estamos en la etapa de reconocimiento de las sensaciones. Más adelante te daré algunos tips para expresarlas.

Y para cerrar con broche de oro este bloque, te voy a recomendar una película que le recomiendo a mis pacientes para que se empiecen a familiarizar con sus emociones. Y esa película se llama “Intensamente”: Te recomiendo que la veas yubiques con qué personajes te identificas más cuando estas en conflicto y lo compartas en este blog.

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CONFLICTO Y CRECIMIENTO #6: CONFLICTOS DE PAREJA

Ya hablamos acerca de cómo prepararnos para enfrentar un conflicto. En este bloque te voy a platicar acerca de cómo manejar uno de los conflictos más comunes, que casi todos hemos tenido, y esos son: los conflictos de pareja.

Los conflictos de pareja son inevitables. Las parejas que más duran, no son las que no discuten, si no las que aprenden a lidiar con las emociones “incomodas” que surgen durante un conflicto, para que así puedan ver y aceptar la diferencia del otro, trascenderlas y crecer juntos. El doctor John Goodman, fundador del Instituto de Investigaciones de la Pareja en Estados Unidos, dice que él 69% de los conflictos que hay en pareja no se resuelven. Especialmente los que tocan aspectos de la personalidad y valores. Para el otro 31% habrá que trabajar para llegar a un acuerdo en común.

Entonces, si casi el 70% de los conflictos no se pueden resolver… ¿qué hacemos?

Parece ser que no es cómo los resuelvo, sino cómo reacciono ante ese conflicto. Entonces, habrá que distinguir entre reacción y respuesta. La reacción es una manifestación en automático, no es una decisión consciente. La respuesta implica asumir o aceptar una situación.

¡Ojo!, recuerda que las personas reaccionan, no de acuerdo a lo que está pasando, sino de acuerdo a lo que su cabeza les dice lo que está pasando, es decir, reaccionan en referencia a una creencia. En caso todos nuestros entrenamientos les decimos que: Lo que “yo creo”, es lo que “yo creo”. Es importante que recuerdes que la reacción no es un intento para solucionar el problema…es sólo un impulso que viene una creencia o una experiencia pasada.

 

Hay tres estilos de reaccionar:

  1. Evitación: es cuando emprendemos la huida. La utilizamos para guarda cierta distancia, en lo que se nos baja el enojo.
  2. Sumisión o acomodación: es la idea de complacer al otro, con tal de que el conflicto termine.
  3. Competencia: esta es la más tóxica de las tres formas de evitar. Porque es violenta, y lo único que busca es “vencer al otro”. Es el famoso “tener razón” a toda costa.

 

Estas tres formas de reaccionar no apoyan a resolver los conflictos. A diferencia de estas reacciones, el acto de responder implica tener la intensión de solucionar el conflicto. Y hacer esto implica atravesar el conflicto, hacerte cargo, tomar la responsabilidad de la parte que te toca en una situación y evitar que el conflicto crezca.

Para responder eficazmente ante el conflicto, se puede hacer siguiendo estos cuatro sencillos pasos:

  1. ¡ESCUCHA! Este acto es la base de la empatía y de la resolución del conflicto. Además de escuchar, hay que reconocer, el punto de vista del otro.
  2. Proponer posibles soluciones: en este sentido, vale la pena ser empáticos, ponerse en los zapatos del otro y así proponer soluciones que beneficien a ambas partes.
  3. Llegar a acuerdos comunes: ya que se eligió alguna solución, lo siguiente es poner las reglas del juego y hacer acuerdos que hagan responsables a las dos partes.
  4. Y por último… hay que cumplir con esos acuerdos.

 

Reconocer lo que sientes también es una parte muy importante de todo este proceso de “saber responder”· ante un conflicto. Esto implica que tengamos un autoconocimiento. Y esto se consigue en el día a día. Estando presente en el presente, y porque no… tomando un par de “cursitos raros” que te pueden dan alguna idea de ti mismo.

Espero en verdad que estos tips te apoyen para mejorar tu calidad de vida y la de tu pareja. Y recuerda, que me interesa mucho tu opinión. Si tienes algún otro consejo o comentario que apoye a enriquecer este blog, tus comentarios son bienvenidos.

 

CONFLICTO Y CRECIMIENTO #7: MANEJO DEL CONFLICTO

Como ya no hemos platicado en este blog, el conflicto no es malo . Más bien el conflicto nos va a dar la oportunidad de crecer y trascender alguna situación .

Y para finalizar este blog, a continuación te daré algunos tips que te pueden apoyar a tener una mejor actitud para enfrentar un conflicto:

Lo primero es ver el conflicto como una oportunidad para forjar el carácter , para estimular el desarrollo  y no como un problema al que le debes huir.

Lo segundo es agarrarle el gusto al conflicto. Y eso tal vez te suene muy raro, pero en si, al verlo como un reto y no como un problema, tal vez lo puedas ver con gusto. Porque finalmente un conflicto es una oportunidad de desarrollo y crecimiento. Es decir, todo depende con el cristal que se vea.

Lo tercero que hay que hacer es empezar a escuchar y ser empático. Y esto se trata de que te descuenta de que no todo mundo tiene que pensar igual que tú. Entender que el otro sólo tiene un punto de vista diferente al tuyo, y que tal vez eso te puede enriquecer. Así que ahora ya sabes que el hecho de que alguien piense diferente a ti no lo hace tu enemigo, es más, puedes ser hasta un maestro para ti. Porque tal vez si lo escuchas y te pones en sus zapatos, tendrías la oportunidad de ver las cosas desde otro lugar.

La cuarta recomendación es que te comuniques con el otro. En muchos de nuestros entrenamientos decimos: “niño que no llora, no mama”. ¡Y eso es muy cierto! Así que lo primero que hay que hacer es identificar lo que necesitas, y después pedirlo. Literalmente pedirlo. No asumas que el otro te va a leer la mente, o que sabe lo que necesita. Porque cada cabeza es un mundo y nadie es adivino. También quiero enfatizar en este punto que es muy importante que corrobores que el otro haya recibido el mensaje. No es suficiente pedir lo que necesitas, también es importante corroborar con el otro que haya entendido tu necesidad . Te aseguro que con el simple hecho de CORROBORAR con el otro, te vas a ahorrar mucho tiempo y conflictos.

Por último: CANALIZA TU ENERGÍA . En Gestalt decimos que la agresión no es mala, de hecho creemos que la agresión nos ayuda a transformarnos. Te da la energía suficiente para cambiar una situación. Sin embargo este energía tienes que encausarla. Y, ¿a qué me refiero con “encausar”?, pues a estar enfocado; a que tu intención sea la de resolver o trascender el conflicto, es decir atravesar la situación por la que estás pasando. Esa energía tan incómoda que sientes, que tal vez pueda ser enojo o frustración, no la reprimas… ni la acumules (eso puede explotar en una peor consecuencia). Lo que yo te recomiendo es que te permitas sentir esa energía para que esa misma incomodidad te impulse a moverte de lugar. Atravesar la incomodidad del conflicto y llegar a un nuevo acuerdo. Tómalo como si fuera tu gasolina, no la resistas . Tal vez esa energía taaaan incómoda sea la que nos obligue a cambiar la situación actual por una nueva, que sea mejor para ti. Así que ya sabes… no le saques a esa sensación incómoda de enojo o frustración. En mi experiencia, si logras entender estas dos emociones, puede ser unas grandes aliadas para ti. En mi experiencia, al escucharlas en mí, me han servido para evitar (o salir)  de muchas situaciones indeseables o incómodas.

 

Y así se termina este blog acerca del conflicto. Espero te haya servido y lo hayas aplicado para mejorar tu calidad de vida. Ese es mi más sincero deseo e intención .

 

Con cariño,

Fer


Fernanda Perea Arellano
Fernanda Perea Arellano

Fernanda es más curiosa que un gato, le encanta andar en bicicleta y es amante de la música. Estuvo más de 13 años en el área de consultoría en PwC, donde trabajó personalmente con mas de 150 CEO de empresas nacionales y multinacionales, esto despertó su sensibilidad para entender “la condición humana”. Ahora es Psicoterapeuta Gestalt, coach certificada y cuenta con varias certificaciones internacionales. Es comprometida, visionaria y se conmueve cada vez que habla de las tremendas posibilidades que México tiene como país.

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